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Recetas con trufa negra fresca: cómo aprovechar una trufa entera en 15 días

24 sept
6 min de lectura

Hay una escena que nos cuentan bastantes clientes. Compran su primera trufa, la usan en una cena especial, les encanta... y el resto se queda en la nevera esperando otra ocasión especial que no llega. Dos semanas después, la trufa ha perdido el aroma.


Una trufa no es para un solo día. Es para quince.


Por eso, en vez de darte una lista de recetas con trufa negra sueltas, te proponemos un plan: cómo repartir una trufa entera en platos sencillos durante las dos semanas que dura bien conservada. Nada de técnicas de restaurante. Huevos, pasta, patatas y pan.


Tres reglas antes de cocinar con trufa negra


Antes de las recetas, tres cosas que valen para todas. Si te quedas solo con esto, ya cocinarás mejor con trufa que la mayoría.


Rállala fina


Cuanto más fina, más aroma suelta y más te cunde. Un rallador fino es la mejor inversión si vas a cocinar con trufa. Si prefieres láminas, que sean casi transparentes, con laminador.


Busca la grasa


El aroma de la trufa se queda en la grasa. Huevo, mantequilla, queso, aceite de oliva suave, nata. Por eso casi todas las recetas de este plan llevan alguno de esos ingredientes.


Casi nunca al fuego


El calor fuerte se lleva el aroma. La trufa se ralla sobre el plato caliente justo al servir, o se mezcla al final con el fuego apagado. El calor del plato ya basta para que suelte todo lo que tiene.

La trufa se ralla fina, sobre algo con grasa y en el último momento.

El plan de los 15 días


Partimos de una trufa bien guardada: envuelta en papel de cocina, en un tarro de cristal y en la nevera. Si no sabes cómo, lo tienes aquí: cómo conservar la trufa negra fresca.

Las recetas están pensadas para dos personas. Las cantidades de trufa son orientativas; aquí tienes la referencia por plato: cuánta trufa por persona.


Día 1. Pon la trufa a trabajar con unos huevos


Nada más recibirla, mete la trufa en un recipiente de cristal cerrado junto con seis huevos, y a la nevera. En 48 horas, la cáscara de los huevos, que es porosa, habrá absorbido el aroma. Tendrás seis huevos que saben a trufa sin haber gastado ni un gramo.

Mientras tanto, puedes sacar la trufa cuando la necesites y volver a meterla con los huevos. Paso a paso aquí: huevos trufados.


Días 2 y 3. Pasta tipo carbonara con trufa


Es la receta más agradecida para estrenar la trufa.

  • 200 g de pasta larga

  • 2 yemas (mejor si son de los huevos trufados)

  • 40 g de queso curado rallado

  • Pimienta negra

  • Opcional: unos daditos de panceta o guanciale

  • Unos 10-15 g de trufa


Cuece la pasta. Mientras, bate las yemas con el queso y la pimienta. Si usas panceta, dórala en una sartén. Escurre la pasta guardando un poco del agua de cocción, apaga el fuego y mézclala con las yemas y un chorrito de esa agua hasta que quede cremosa. Ralla la mitad de la trufa y mézclala. Sirve y ralla el resto por encima.


Días 4 y 5. Huevos rotos con jamón y trufa


El plato que mejor explica por qué la trufa es un condimento.

  • 2 patatas medianas

  • 2 huevos trufados

  • Unas lonchas de jamón

  • Unos 6-8 g de trufa

Corta las patatas en bastones y fríelas. Fríe los huevos con la yema líquida. Pon los huevos sobre las patatas, añade el jamón, rompe las yemas y ralla la trufa encima nada más servir. La yema caliente hace el resto.


Días 6 a 8. Mantequilla trufada para todo


A mitad de plan, conviene asegurar el aroma. Mezcla 100 g de mantequilla a temperatura ambiente con 5-8 g de trufa rallada muy fina. Guárdala en un recipiente cerrado en la nevera.

Esa mantequilla te sirve para una tostada de pan bueno por la mañana, para terminar un puré de patata o para una pasta rápida con queso. Es la forma más sencilla de tener trufa en platos del día a día.


Días 9 a 11. Tostadas de foie con huevo de codorniz y trufa


Un aperitivo que parece complicado y se hace en diez minutos.

  • Unas rebanadas de pan

  • Foie (micuit o bloc)

  • Huevos de codorniz

  • Unos 2-3 g de trufa por tostada

Tuesta el pan, pon una loncha de foie, fríe los huevos de codorniz y colócalos encima. Ralla la trufa al servir.


Días 12 a 15. Lo que queda, sin miedo


A estas alturas la trufa ya tiene menos aroma que el primer día, así que úsala sin guardarte nada. Tortilla francesa, puré de patata, un arroz meloso o una pasta con mantequilla y queso. Ralla generosamente.

Si ves que empieza a ablandarse y no te va a dar tiempo, congela lo que quede y rállalo congelado directamente sobre el plato.

Una trufa no es para una cena. Es para dos semanas de cenas.

Cómo adaptar el plan si sois uno o sois cuatro


El plan está pensado para dos personas, pero se ajusta fácil.


Si vives solo o sola. Divide las cantidades de cada receta entre dos y no te saltes la mantequilla trufada: es la que más te va a ayudar, porque te permite usar un poco de trufa cada día sin tener que cocinar un plato entero. Una tostada con mantequilla trufada por la mañana y un plato sencillo por la noche, y la trufa se aprovecha entera.


Si sois cuatro. Con una trufa pequeña te va a costar hacer todo el plan. Tienes dos opciones: elegir tres o cuatro recetas del plan y hacerlas para todos, o pedir una trufa de más peso. Los huevos trufados te ayudan mucho aquí: con doce huevos en dos recipientes, estiras bastante la trufa.


Si queréis una sola cena especial. Haz los huevos trufados dos días antes, prepara las tostadas de foie como aperitivo y la pasta tipo carbonara como principal. Y el resto de la trufa, a la mantequilla o al puré de los días siguientes.


Más ideas rápidas con trufa negra


Si quieres salirte del plan, estas combinaciones funcionan siempre y no necesitan receta:


  • Huevos revueltos cremosos a fuego muy bajo, con trufa rallada al final.

  • Puré de patata con mantequilla, y trufa por encima.

  • Arroz meloso o risotto con queso, y trufa mezclada con el fuego apagado.

  • Pasta con mantequilla y queso curado, y trufa rallada al servir.

  • Queso fresco o burrata con un chorrito de aceite de oliva, sal en escamas y trufa.


Con qué combina la trufa (y con qué no)


La trufa brilla con sabores suaves y con grasa: huevo, patata, pasta, arroz, pan, mantequilla, quesos cremosos, jamón, foie o setas. Son ingredientes que le dejan sitio.

Donde se pierde es entre sabores fuertes. Una salsa de tomate intensa, mucho ajo, picante o especias potentes la tapan. No es que esté prohibido, es que estarías pagando por un aroma que no vas a notar.


Nuestra trufa y lo que necesitas para usarla


Todas estas recetas con trufa negra están pensadas para una trufa fresca como las que cultivamos y recolectamos en Atzeneta. Te la enviamos limpia, envuelta en papel y en tarro de cristal, con SEUR Frío en 24-48 h a la península. La más pequeña cuesta 35 € pero quizá te haría falta una un poco más grande para seguir el plan completo.


En la tienda tienes también rallador y laminador. Si vas a cocinar con trufa, un buen rallador cambia bastante el resultado.


Y un consejo de temporada: la trufa está en su mejor momento en enero y febrero. Si hay un buen momento para hacer este plan, es ese.


Preguntas frecuentes


¿La trufa negra se cocina o se come cruda?


Casi siempre se come cruda, rallada sobre un plato caliente o mezclada al final con el fuego apagado. Cocinarla a fuego fuerte hace que pierda aroma.


¿Es mejor rallarla o laminarla?


Para la mayoría de platos, rallada fina. Te cunde más y reparte mejor el aroma. Las láminas quedan muy bien en platos donde la trufa se ve, pero tienen que ser muy finas.


¿Se come la piel de la trufa?


Sí. Basta con limpiarla bien en seco para quitar la tierra. Se ralla entera.


¿Cuánta trufa pongo en cada plato?


Depende del plato, pero son pocos gramos por persona. Tienes una tabla orientativa aquí: cuánta trufa por persona.


Quince días, quince excusas


Con una trufa pequeña y estas recetas tienes dos semanas de platos que saben a campo. No hace falta ser cocinero ni esperar a una fecha señalada.


Empieza por los huevos el primer día y sigue el plan.



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